Hoy vi un comercial en la TV del Consejo Nacional Electoral, en el que decía una persona con unas pantallas de Sci-Fi que el CNE trabajaba para mejorar nuestra seguridad y confianza al votar, mediante la instalación de un identificador biométrico adjunto e inseparable de la máquina de votación que tendré que activar justo antes de votar para que libere la máquina de votación.
Esto, evidentemente, podrá enlazar mi información biométrica con mi voto, de forma directa. Supuestamente lo hacen para evitar que una persona vote dos veces, pero, ¿ya para esto no eran las captahuellas? Estas se encuentran, de forma lógica, separadas de las máquinas, incluso de las mesas de votación, se encuentran (o encontraban, ya uno ni sabe con esta gente) en la entrada del centro de votación y no había forma de que relacionaran la información biométrica de alguien con su voto, al menos no de forma directa, aunque sí de forma estadística, y esto ya levantaba suficientes sospechas como para hacer que mucha gente votara con miedo, y por ende, votara por la opción que le amenazaba (léase, la opción gobernante).
Ahora, no hay forma de convencer a alguien con miedo que vote en contra del gobierno, pero de algo si convencen: tienen tanto miedo que les toca recurrir, una vez más, a la innovación en sus técnicas de opresión pasiva y llevarnos al límite a los venezolanos.

