El sábado, luego de la devaluación de nuestra moneda, era muy común leer eso en Twitter, parece que al venezolano le parece bueno cambiar las crísis por chistes y que estos chistes parezcan que van a solucionar algo. Honestamente, el problema no es el cambio del tipo ni directamente el tipo de cambio, es el cambio de nuestras ideas, de las ideas de los venezolanos con respecto a las funciones del Estado.
¿Cuál es el Estado que tenemos en Venezuela?
Uno gigantesco. Nuestro Estado es empresario, administrador, ajusticiador, corrupto, controlador, monopolizador y sobre todas las cosas omnipotente, todo lo puede. Es un Estado paternalistas, se cree el papá de todos los venezolanos y como tal cree tener toda la potestad para dirigir nuestras vidas como tal padre dirige la de su hijo en edad infantil.
Su enfermizo tamaño lo hace propenso a cualquier clase de corrupción, además de que por su mismo tamaño es difícil conseguir a los corruptos. Es como un enorme pedazo de madera en la mitad de la sala que debería ser la mesa, por ser tan enorme y dejadizo tiene túneles y ratas escondiéndose en ellos. ¿Cuál es la mejor manera de conseguir las ratas? Rebanar ese pedazo de madera y dejarlo sólo al tamaño que necesitamos para que sea la mesa de la sala.
El gobierno hace lo que le viene en gana, maneja todo como desea y para darle preferencias a quién desea, y lo peor de todo es que muchos lo justifican y dicen que el único capaz de ser justo es el Estado. Cuando la realidad es que el Estado también está conformado por personas y por lo tanto son igual de corruptibles a los individuos privados.
Incluso, no tiene límites sobre el tipo de decisiones sobre las personas que puede tomar. Si el gobierno quiere quitarle la propiedad a alguien lo hace. El gobierno sin límites se torna en una especie de institución vengativa que lo que hace es pasar factura a los enemigos de los gobernantes de momento y entonces para mantenerse hacen malabares con el poder que pueden tomar de momento para convencer a montones de que voten por ellos, el gobierno sin límites aupa al populismo.
Eso es lo que hemos tenido en Venezuela, no sólo con éste gobierno sino con todos los anteriores, se creen que son alguna especie de padre de los desvalidos venezolanos que son incapaces de decidir por sí mismos sus futuros por lo que deben llegar los moralmente superiores gobernantes a decidir por nosotros nuestro futuro. El problema es el siguiente: no son ni superiores a nosotros, en ningún sentido, ni saben cuál es el futuro que cada uno que queremos. No sólo eso, no puede tomar decisiones diferentes por cada persona sino que toma la misma decisión para todos.
A medida que el tiempo va pasando el Estado entonces se hace con la potestad de tomar más y más decisiones sobre el pueblo con lo que la capacidad de enfocarse en sus funciones principales disminuye e incluso en varios casos se convierte en nulo como en Venezuela el enfoque del Estado en materia de obras públicas, seguridad y justicia: nulo.
Estado limitado, Gobierno limitado: la vía liberal
Si se limita el Estado a sus funciones básicas que son: seguridad, justicia y obras públicas; entonces se eliminará el problema de que el gobierno nos pise los talones con sus decisiones muchas veces despóticas e incluso algunas veces provenientes de iras personales de nuestros gobernantes o venganzas. Tener una mesa de estar en la sala en vez de una masa amorfa de madera llena de huecos y sin claridad de la función real que está cumpliendo. De hecho, si simplificamos el ideal liberal del Estado sería tal cuál: la sala minimalista, los sillones, la mesa en el centro y ya; una sala. En cambio los otros modelos pretenden que la sala sirva también como bar que aunque puede ser divertido al principio luego terminas sin sala y además con un desastre lleno de alcohol y personas tiradas en el piso. ¿La sala? Bien gracias.
Ahora, pasándo la discusión de las analogías a la realidad, las ventajas del gobierno limitado es que éste entonces se encarga meramente de esas funciones asignadas por lo que el rendimiento en seguridad, justicia y obras públicas sería mayor. No sólo eso, hay menos lugares donde las ratas poder esconderse, digo, corruptos. Al Estado tener un menor tamaño es más fácil hacer auditoría sobre sus actividades. No sólo eso, el planteamiento liberal moderno sobre el gobierno limitado va más allá del tradicional «reducir su tamaño». Hay muchas ventajas tecnológicas a las que no se le dan uso, muchísimos pasos burocráticos que si bien no pueden eliminarse pueden facilitarse electrónicamente además de hacer contraloria digitalmente, todas las instituciones públicas rendir cuentas públicamente mediante todos los medios posibles, incluídos los electrónicos para el fácil alcance de los ciudadanos a estos datos.
¿Y la educación y la salud?
El gobierno no debería administrar todas estructuras, mas debe garantizar que las personas tengan acceso. Esto se puede conseguir privatizando la educación donde se den vales universales para que los que no tengan dinero para pagar su educación puedan pagarla. La salud igualmente ser privatizada y que el Estado en vez de dar dinero al presupuesto de un hospital dé ese dinero a las personas para que lo usen en el seguro que deseen y así poder tener la salud que quieran.
¿Y la acción social?
El Estado no es una organización filántropa, no es una empresa de construcción, tampoco es benevolente. El gobierno sólo hace acción social cuando le conviene al gobernante para sus fines electorales y sólo aumenta el populismo. La acción social sólo sirve para hacerle campaña al gobernante de turno con dineros públicos. ¿Por qué no propiciar las fundaciones? ¿Por qué no incentivar la creación de fundaciones filantrópicas, benevolentes, provenientes de capital privado? Estas acciones no serán con fines electorales y este tipo de acciones son más duraderas que las acciones politiqueras que ejercen los gobiernos populistas. No sólo eso, la acción social de parte del Estado sólo aumenta el déficit, por ende hace que nos cobren más impuestos y que por tanto nosotros los venezolanos tengamos menos dinero, aumente la inflación y sin duda alguna regalar nuestro dinero para la campaña de nuestros gobernantes.
Pero no termina allí, por esto ser mera campaña de los gobernantes pasa a ser su prioridad principal y dejan las funciones básicas del Estado de lado, por lo tanto, tal cuál como la sala convertida en bar: no hay seguridad, ni justicia, ni obras públicas; sólo regalos con dineros públicos y la cara del populista de turno que ocupa algún cargo público.
¿Y aún decimos que esto es necesario? La acción social por parte del Estado no produce prosperidad, produce sólo gastos, no saca a la gente de la pobreza y mucho menos le da algún tipo de beneficio a la sociedad siquiera a mediano plazo, sólo le da gastos en aumento pues esta población sigue siendo igual de pobre o incluso más. ¿Vamos a seguir insistiendo en esto?
Entonces ¿el tipo de cambio o el cambio del tipo?
No, nuestra concepción de Estado, nuestra concepción de que el gobierno puede pisarnos los talones y justificarlo. Gobierno limitado, libertades civiles, políticas y económicas; propiedad privada; esa es nuestra única alternativa real.
Basta de reirnos de nuestra realidad lamentable. Cambiémosla.


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