Hay algo que para mi, actualmente, es totalmente incomprensible y es la insistencia de nuestros gobernantes de imponernos cosas más no incentivar a la población a que lo hagan. Es extensa la muestra de que el intervencionismo del Estado no funciona y que por lo contrario a arreglar los problemas los agrava. Los mejores ejemplos para nuestra actualidad venezolana son: controles de precios, control de cambio de divisas y los enormes aranceles y trabas burocráticas para las importaciones. En cambio hay muchísimas cosas que funcionarían mejor mediante el incentivo y el mejor incentivo que puede dar un Estado es disminuir impuestos y demostraré este punto explicando como el gobierno, si lo quisiera, podría aumentar la cantidad de árboles que hay en el país. [Sobre el tema del intervencionismo y los beneficios de los incenvitos recomiendo la lectura de la compilación de ensayos de Ludwig Von Mises llamado «A Critique of Interventionism» y de igual manera «El Fracaso del Intervencionismo» por Carlos Sabino]

En Venezuela tenemos una gran cantidad de nuestra extensión territorial protegida por razones ambientales ya sea como parques nacionales, monumentos naturales y muchas más clasificaciones que da un total de 62.915.190 hectareas frente al 91.644.500 de hectareas que tiene en su totalidad la superficie de Venezuela. (Tomado del Informe Nacional 2007 de Parques Nacionales y otras áreas protegidas hecho por Inparques, páginas 28 y 29).

A pesar de esto se sufren fuertes cambios climáticos en el país y en ciudades como la que yo habito, San Cristóbal, se pasaron de frío a calor. La solución que han dado muchos es ampliar las zonas de protección y no permitir la explotación comercial de buena parte de nuestra fauna por parte de personas (en sentido amplio, tanto personas naturales como jurídicas).

Ahora bien, algo tan fácil como ir a uno de estos parques naturales les dejará ver que es donde hay mayor cantidad de quemas, tala sin resembrado y además donde el terreno termina con peores condiciones debido a los hechos anteriormente comentados y que se convierten en vertederos de basura para muchos. Sé que muchos estarán asintiendo con sus cabezas en este momento y lo primero que se les pasará por la cabeza será: hay que aumentar las penas para quienes hagan esto, que vayan presos, ¡que vuelen cabezas!. Lamento informarles que es inútil aumentar las penas porque igual, esto constituye un crimen actualmente y muy pocos son atrapados y juzgados por este tipo de crímenes.

Pero no todo es malo, hay más alternativas que a las que nos hemos limitado actualmente. Y es que apenas se han aplicado medidas intervencionistas, proteccionistas a favor de algo que al fin y al cabo termina siendo de nadie pero de todos y que nadie vela por cuidar excepto un Instituto gubernamental llamado Inparques que se preocupa más por tener su web actualizada con documentos sobre como transformar las empresas al socialismo que por mantener al menos el informe nacional anual del año anterior al presente, que además es hecho por ellos y que por tanto sería tan difícil como apenas subir un archivo a algún servidor en el mundo.

Ahora bien, las alternativas creadas mediante incentivos son muchísimas, de hecho apenas nombraré unas pocas que se me ocurrieron esta tarde al ver una extensa zona boscosa de una de las tantas montañas que rodea San Cristóbal mantenerse en llamas y haber consumido casi media colina de árboles. Los enumeraré a continuación y apenas detallaré para que se hagan una idea de lo que podría lograrse mediante pequeñísimos incentivos:

La plantación de X cantidad de árboles de cierta especie consumidora de CO2 por metros cuadrados eliminará el impuesto municipal de catastro

Toda esa gran cantidad de terrenos baldíos terminarían con sembradíos de árboles para que sus dueños simplemente no paguen impuestos al gobierno. Algo similar podría aplicarse a casas donde se demuestre la permanencia de algún tipo de sembradío consumidor de CO2 durante un tiempo estipulado lo cuál también les salvaría de pagar impuestos catastrales lo cual motivaría a muchos ciudadanos a tener árboles en sus casas que colaboren a eliminar la contaminación del ambiente. Así mismo podría aplicarse algo similar a la iniciativa de techos verdes en Europa donde los edificios en sus techos mantienen jardines con plantas que reducen la cantidad de CO2 en el ambiente devolviéndole el verde que se quitó a ese terreno al construir esa edificación.

Eliminar los impuestos a la industria maderera que use madera de fuentes donde se compruebe que serán replantados

Es más, pensándolo bien ni siquiera sería necesaria de que usaran madera de fuentes donde se compruebe que serán replantados. De repente una extensión de terreno quiere ser preparada para la siembra de cultivos y el dueño desea tener beneficios de la tala en la zona además de sus cultivos. Ahora, ¿por qué esto no fomentaría la tala indiscriminada? Porque la industria maderera para subsistir necesita árboles por lo cuál mantendría grandes cantidades de terrenos con sembradíos de árboles para poder mantenerse ganando dinero. Debido al lento crecimiento de los árboles significarían extensiones grandísimas para poder mantener el ritmo de lo que le es demandado por el mercado.

Y así hay muchísimas soluciones que el gobierno podría dar mediante la aplicación de apenas incentivos dejándole de quitar dinero a los bolsillos de sus ciudadanos para favorecer el ambiente.

Es más, el simple hecho de que estos incentivos no han sido aplicados demuestra el gran interés que el gobierno tiene por mantener sus bolsillos llenos y su poco interés real por el ambiente.

Apenas 2 soluciones de mercado para un país acostumbrado a las malísimas pseudo-soluciones donde el gobierno es el todo poderoso y puede salvarnos de sembrar más árboles.